Has respondido correctamente porque la conducción defensiva implica dos aspectos clave: no insistir en tus propios derechos y contar con los errores o fallos de otros conductores. Esto significa que, aunque tengas prioridad, no debes confiarte ni actuar de forma agresiva, para evitar accidentes. También debes anticiparte a posibles errores de otros, conduciendo con precaución y atención. Por otro lado, parar siempre por precaución en cada intersección no se considera práctico ni obligatorio en todos los casos, sino que depende de la situación específica y señales de tráfico. Así, la conducción defensiva busca mantener la seguridad mediante anticipación y prudencia, no solo respetando las reglas, sino también adaptándose a las condiciones y comportamiento ajeno.