Has seleccionado correctamente todas las respuestas. La fatiga al conducir genera tres efectos principales: reduce la atención, limita la percepción y retrasa la capacidad de reacción. Esto significa que puedes no notar peligros a tiempo, procesar menos información del entorno y responder más lentamente ante imprevistos, aumentando significativamente el riesgo de accidente. Por ello, es fundamental hacer pausas regulares y evitar conducir cuando estés cansado.