Has respondido correctamente porque el consumo de drogas afecta la capacidad para conducir de varias maneras críticas. Primero, reduce la concentración, lo que impide prestar atención adecuada a las señales y al entorno. Segundo, aumenta la propensión a tomar riesgos, lo que puede llevar a maniobras peligrosas o imprudentes. Tercero, distorsiona la percepción de las velocidades, lo que dificulta juzgar correctamente la distancia y la velocidad de otros vehículos. Estos efectos juntos elevan notablemente el riesgo de accidentes y por eso la ley considera estas influencias muy graves para la conducción segura.