¿Con qué usuarios de la vía pública ha de ser especialmente prudente?
Con las personas que tengan alguna discapacidad manifiesta
Con los niños
Con los taxistas
Explicación del asistente IA
Debes ser especialmente prudente con las personas con discapacidad manifiesta y con los niños porque son usuarios especialmente vulnerables e imprevisibles. Pueden reaccionar más lento, no percibir bien el tráfico (por ejemplo, problemas de audición o visión), tener dificultades para moverse o para calcular velocidades y distancias, y en el caso de los niños, actuar de forma impulsiva (salir corriendo, cambiar de dirección sin mirar, bajar de un vehículo de repente).
La regla práctica para este tipo de preguntas es: si un grupo puede tener limitaciones para ver, oír, entender la situación o controlar sus movimientos, tu obligación es aumentar la precaución. Eso significa reducir la velocidad con antelación, aumentar la distancia lateral y de seguridad, estar preparado para frenar en cualquier momento y evitar maniobras “ajustadas” (adelantar con poco margen, pasar muy cerca, tocar el claxon para apremiar).
Los taxistas no entran en esta categoría “especial” por norma. Pueden conducir de manera profesional o hacer paradas frecuentes, pero la obligación de prudencia especial en el sentido de usuarios vulnerables se centra en grupos como niños y personas con discapacidad evidente. Para resolver preguntas similares, piensa en quién tiene más riesgo de no comportarse como esperas o de no poder reaccionar a tiempo: esos son los que exigen prudencia extra.