Tu respuesta es correcta porque en esta situación es necesario adaptar la conducción para garantizar la seguridad. Frenar bruscamente (opción 1) puede ser necesario si hay un peligro inmediato; además, renunciar a la prioridad de paso que tienes (opción 2) es una actitud prudente para evitar accidentes, aunque tengas derecho. Continuar circulando sin cambios (opción 3) no es adecuado si existen circunstancias que requieren precaución o ceder el paso. En resumen, la regla general en la conducción es actuar con seguridad y cortesía, incluso renunciando voluntariamente a nuestra prioridad cuando la situación lo demande, y frenar si es necesario para evitar un riesgo. Esto ayuda a prevenir conflictos y asegura una conducción más segura para todos.